miércoles, 24 de octubre de 2007

miércoles, 10 de octubre de 2007

La crisis analógica de los 35.

Tras la fantabulosa reunión de ayer, y otra vez con los ojos como platos cuando veo los afotos a los que nos tiene acostumbrados Big Foot Sergi, ya sólo me vienen de nuevo a visitar algunos fantasmas del pasado, que pensaba tenía controlados en su redil al estilo Pac Man.

Me refiero como no, a la crisis analógica. Vosotros, como miembros, yo diría que honoríficos, de la cofradía de los mohicanos de la fotografía mal llamada analógica, prefiero fotoquímica, sabréis a qué me refiero.

Y yo me pregunto, ¿qué hago haciendo fotos por ahí con una cámara del Pleistoceno?. Eso sí, una cámara heredera de una saga que en su momento fue un referente de la fotografía de autor y del fotoperiodismo y con una calidad de objetivo que no se alcanza en ninguno de los objetivos digitales que pululan por ahí (bueno, vale, sí, pero a partir de xxxx.-€).

En fin, está claro que la fotografía digital (la de los 1 y los 0, por eso los franceses la llaman Numerique), no trae más que ventajas. Cuando ando por ahí cambiando carretes (y pañales) y pensando en B&W, o en cruzado, o en forzado, o lo que sea, a veces pienso en lo absurdo que resulta mi empeño en mantenerme en el concepto 0Mpíxeles. Me encuentro desfasado cuando voy con mi tabla del sistema de zonas, pensando si el careto del módelo es caucásico y si lo tengo que hacer caer en la zona V o VI. Esa sensación me aplasta cuando me enfrento a la ampliadora en el cuarto oscuro del laboratorio, sobre todo porqué los resultados no siempre (más bien, casi nunca) son tan satisfactorios como las fotos a las que nos tiene acostumbrados el Grandullón.

Reconozco que ha tenido su gracia en cierto momento, pero los resultados son los que son. El mismo trabajo que me llevan 3 horas de laboratorio, se consigue con 30 minutos de Photoshop, y con muchas más variables y posibilidades. Entre ellas se me ocurre la que más me sorprendió en el último curso y que era la de modificar la perspectiva de la fotografía de arquitectura, no os podéis imaginar lo fácil que era evitar los puntos de fuga exagerados de las fotos de edificios a corta distancia, tenéis que verlo. Y por no hablar del retoque cosmético que ofrecía unas posibilidades tremendas. O de la separación de canales para pasar a B&W, es como utilizar un filtro de color para cada parte de la foto que te interese. O las herramientas de clonado, tirita y demás para quitar o poner lo que te interesara en ese momento.

Poz ezo, me encuentro inmerso en plena crisis de valores analógicos. Si algo me frena actualmente es la falta de presupuesto patente. No me veo, eso no, tirando fotos a diestro y siniestro, a to lo que se menea, 15 fotos del mismo motivo en la cultura esa moderna de "pa-que-asín-seguro-que-queda-bien-y-las-demás-las-tiro". No puedo decir "deste agua no beberé", pero abridme los ojos y dadme una colleja por favor si algún día me encontráis descargando mi tarjeta rebosante en plena calle en un HD portátil de xxxGb.

Envío esta misiva, como reclamo de ayuda. Necesito que alguien me de luz entre este mundo de tinieblas en el que me muevo. El mundo de los filtros, de los carretes, del desenfoque, del sistema de zonas, de las cámaras de + de 30 años. Al final de túnel solo veo unos y ceros, pero me da pánico atravesar ese umbral, me da pavor caer en las redes de lo que está de moda.

Espero la luz de vuestras teas ardientes, vuestras antorchas, vuestras lámparas de aceite. Pero no la de vuestras linternas de diodos, de vuestros faros de xenon, de vuestras linternas de usar y tirar.

En fin, envío esta sonda Voyager a la recerca de vida inteligente.

Salut.

Pdro.

Mis piennas



martes, 9 de octubre de 2007

Hiroshima


Y una imagen para el recuerdo: el único edificio que se conserva en pie en Hiroshima tras el holocausto atómico allá por el año 1945. Todo el mundo lo habrá visto alguna vez por televisión o en fotos, pero tenerlo delante tuyo hace que se te ponga el vello de punta. El monumento, paradójicamente, ha necesitado varias reformas para conservar el aspecto que adquirió tras el bombardeo, puesto que fue deteriorándose con el paso del tiempo y corría peligro de derrumbe. Ahora es algo más que el símbolo de esta ciudad, es el referente de la paz en todo el mundo. Es el vivo testimonio de que podemos llegar a ser nuestro peor enemigo.
Aún suspendida a varios metros sobre el suelo, muy cerca de aquí, estalló la bomba atómica que cambió el rumbo de la humanidad.

sábado, 6 de octubre de 2007

Sumergida



Venga, que hoy estáis de suerte. Os cuelgo otra que, aunque no sea de Japón, también la tomé este verano en una piscina, en una casa de Begur. Encontré interesante cómo se desfiguraban las imágenes bajo el agua y mi buena amiga Isabel (de nuevo, por lo que ya puedo considerarla mi musa) se prestó a mis exigencias y, bajo riesgo de ahogamiento, posó para mí. Como podéis imaginar no tuve más que unos segundos para fotografiarla antes de que la pobrecilla se me pudiese ahogar. En este momento me dí cuenta de lo mucho que puedo tardar en hacer una foto y de lo duro que debe ser el oficio de modelo. Este tema no es nada nuevo, no presumo de ello, pero me gustó el resultado. Gracias, paciente Isabel.

Harajuku


Y como parte del exotismo de sus ciudadanos, ahí va una de chicas "Harajuku". Se visten así los domingos para reunirse en un parque del distrito que lleva ese mismo nombre y allí se enseñan los últimos "disfraces" que han creado ellas mismas. Lo de disfraces es una forma de llamarlo porque para muchas de ellas y de ellos es sólo una manera de vestirse. En cualquier caso, por todo Tokyo puedes ver adolescentes vestidos de esta guisa fuera de horario como si tal cosa. El manga es algo más que una afición. Es un estilo de vida. Y los chicos "Harajuku" aprovechan esa tolerancia. Muchos se saben objetivo de los fotógrafos y posan encantados, como esta chica, que fue muy amable. Pero a otros la idea de ser una simple atracción turística no les gusta nada y se esconden de las cámaras con paraguas o se dan la vuelta. Comprensiblemente. Pero creo, sin querer ofender, humildemente y sin ser ningún experto en psicología, que en estos casos hay un serio problema de autoreclusión sociológica.

Japón, al fin.


Como ya iba siendo hora de publicar alguna cosa en este blogg, y atendiendo a tantísimas peticiones como he recibido últimamente, os enseño una pequeñísima muestra de ese remoto, extraño y exótico país llamado Japón. Es un pasillo cubierto por "toris" , en una montaña sagrada a las afueras Kyoto. Los "toris" son ofrendas o agradecimientos a los dioses por parte de gente, empresas, particulares, etc. Están hechos de madera lacada en la que se graba el nombre del "agradecido" y, a pesar de que el monumento ha estado ahí durante siglos, en relidad no tiene muchos años puesto que los troncos se han tenido que ir renovando por culpa de la extrema humedad de este bosque que los hace pudrirse y caer al suelo. Puedes pasarte horas recorriéndolos porque hay la tira de pasillos interminables. Fantástico.